He bajado de Gran Vía a Sol con el corazón latiéndome más
fuerte que nunca y me he tropezado con cien caras a las que nunca buscaré tanto
como busque la de ella, y es que mi mirada y parte de mi vida se perdió
buscando esa mirada llena de nervios que ansiaba una respuesta y es que aún no
he encontrado las palabras justas para expresar la magia que sentí en aquel
momento cuando mis pies cobraron vida y empezaron a correr hacia ella, dejando
atrás todo, buscando sus brazos, su mirada entre gritos que fueron lo suficientemente fuertes como para hacerla venir hacia mí y tardamos tanto en
abrazarnos como las ganas que teníamos de separarnos, y la sentí, mis brazos
llenos de vértigo se aferraron a su espalda y nunca he encontrado un lugar tan
bonito en el mundo, jamás he visto brillar tanto el sol o ver a la vida
mirándome tan orgullosa y es que quién diga que las amistades a distancia son
una mierda es que aún no ha visto un abrazo torpe de dos personas que jamás se han
rozado pero no pueden quererse más, le he susurrado que la quería mil veces
que a día de hoy me han parecido insuficientes y la he abrazado hasta el final
con miedo a que se fuese y por las ganas que tenía de que se quedase siempre a
mi lado.
Me conozco prados, jardines y jarrones llenos de flores pero
al mirarla he contemplado a la flor más bonita de todo Madrid y cuando me ha
dicho ‘Te quiero’ o al abrazarla por la espalda me ha lanzado esa frase en
forma de flecha que me ha atravesado el pecho, la de ‘Vamos a estar todo el día abrazándonos’,
algo dentro de mí me dijo ‘¿Ves?, las ciudades son más bonitas si tienes a
alguien esperándote pase lo que pase’ y allí estaba ella, sonriéndome,
sonriéndonos, las dos al fin, juntas, rompiendo a esos 525 kms que el resto de
la tarde se convirtieron en 500 sonrisas y 25 risas llenas de felicidad, y es
que intentaba tocarla, tocarla para asegurarme de que no era un sueño, de que
la tenía delante y es que eso es lo que pasa cuando quieres tanto a alguien que
desearías que estuviese siempre a tu lado, verla todos los días, incluso
enfadarte con ella para acabar abrazadas.
En realidad, me alegro de habernos vuelto indecisas y no
saber a dónde podríamos ir, me alegro de que me mirara cada poco desde abajo,
siendo tan pequeña sin saber que tiene el corazón más grande que haya conocido,
y nos hemos tomado un batido en el templo más precioso que haya visto pero
tenía la séptima estrella delante de mí que me hizo decirle a todo que podía
olvidarse de intentar ser tan bonita como ella, me ha sacado sonrisas y he
decidió grabarme su sonrisa en la memoria hasta la próxima vez que la escuche y
me llene de nuevo el alma, y que ganas de volver a verla y a preguntarle por
sus pies, y que menos mal que ya no le aprietan los zapatos y que me alegro de
volver a verla pero que ya no se vaya más porque me muero.
Me ha hecho correr, hemos corrido como locas por Madrid en
busca de un tren en marcha sin ganas de esperarnos, aún no se lo he contado
pero me alegraba de cada semáforo en rojo o minuto que pasaba porque era más
tiempo a su lado, así que sí, el corazón se me quebró al verla irse porque lo
único que quería hacer era saltar la maldita máquina e irme con ella, a
cualquier parte, pero con ella, supongo que el miedo a no volver a verla me
hizo abrazarla más fuerte de lo que debía o a subir las escaleras mirando hacia
atrás, por si la veía volver y si he llorado ha sido porque no ha vuelto, y
porque he hecho nuestro recorrido sola de la mano de la soledad que me ha
dejado, pensando en que la he llevado a caballito asegurándola de que podía con
ella, cuando en realidad no tengo nada de fuerza, tan solo me mataba vera
sufrir y además, con ella a mi lado puedo con todo.
Y ahora, juraría que estábamos en una foto ya que no
dejábamos de sonreír o mejor aún, éramos ese momento de después de la foto en
la que la gente vuelve a su cara triste y cansada de siempre, pero al revés, éramos la
eterna sonrisa, la de verdad, la que no se borra y ahora, me rió de todos
aquellos que dicen que las amistades a distancia son imposibles y la abrazo y
vivo en ese abrazo día tras día.
Dios, entiendo perfectamente lo que has escrito, porque yo también tengo una amistad a distancia y la verdad, es que mucha gente no sabe lo que es y nosotras todavía no nos hemos visto pero estamos deseando hacerlo. Sigue escribiendo así, que lo haces genial.
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