Poco se
habla de las escapadas a las doce de la mañana que te hacen pensar que el mundo
es un poco mejor subida en un autobús ,con los cascos a todo volumen rumbo a una
pérdida de memoria por varios días, de eso podría hablaros un amigo mío, creo
que nadie sería capaz de tener tantas ganas de volar como él, podría decirse
que es un artista en eso de salvarte y cuidarte cuando peor estas, pocas veces
me dice que me quiere y entiendo que no lo haga, pues cada vez que me lo dice
me rio, ya que no sabe lo que daría por estar hoy, quizás ayer pero sobretodo
mañana a su lado.
Y he visto Gran Vía y es una mierda comparada con sus ojos, no espero
que lo entendáis, supongo que pocos habrán tenido la suerte de pasar una tarde
con él escuchando su risa u oyéndolo gruñir al golpearle cariñosamente, juro que nunca unos pocos momentos me han llenado tanto como los que comparto con él, y
es que es un ladrón por haberme robado parte de mi corazón, pero se lo dejo
porque es el cabrón que te roba una parte de tu corazón para que cuando venga un
hijo de puta y te lo rompa aún te quede un poco de vida ahí dentro, así que no
me jodáis con que ‘Míralo, como se fuma un cigarrillo tras otro’ o que si es un chico triste, porque no tenéis ni puta idea de que lleva la historia más
bonita entre grietas, que es sólo una buena hostia, de estas que te da la vida
y te hacen saltar a la realidad, así que sí, tiene la sonrisa más gris del
mundo y a veces llueve, más que en Londres pero, que grande es el cabrón, más
que el Big Ben que tanto presume de belleza sin verlo a él con su cigarrillo en
la boca y sus sueños en la mano.
Y
es que fuma y bebe y baila canciones tristes para sentirse mejor porque ha
probado más veces el veneno del amor que su cura, y tiene las ojeras más
oscuras de la ciudad pero no sabe que con su fuerza podría hacer brillar medio
mundo, la otra mitad sería una mierda sin su magia, lo sé porque lo he visto
irse y he tenido que agarrarme a las vías con un tren en marcha
pisándome los talones con tal de que no se fuese, y que increíble es, que salta
a las vías del tren cuando te ve a punto de dejar tus sueños y para el tren, el
mundo, el miedo solo para llevarte a tomar chupitos y recordarte que la vida hay que
vivirla poco a poco, pero que a veces, se tiene que coger carrerilla aunque duela.
Él es el
amigo al que le dices ‘Me voy a coger un tren’ y corre para ser el primero en
abrazarte y quitarte la soledad, así que no, no tengo ni puta idea de lo que
haría ahora mismo sin él para que me quitase el frío los inviernos o me ayudase
a llenar los huecos vacíos de mi alma y es que es silencio cargado de dulzura y
felicidad vestida de amor.
El hogar más
cercano que conozco son sus brazos y sus ‘Joder, te quiero’ cuando esta
borracho que me hacen sacarlo a la pista de baile y demostrarle que nadie baila
tan torpe una canción como nosotros, sinceramente sé que algún día lo veré
cumplir sus sueños, sé que incluso llegará más allá de lo que él cree posible,
y es que es un poeta, un puto grito al vacío que muchos escuchamos pero pocos
sentimos, así que si algún día me matan que sea con una bala llena de poesía,
de su poesía.